jueves, 15 de diciembre de 2011

La "U" de los Gonzales

Aquí 2: Carlos González (fila superior, segundo desde la izquierda) y
Gabriel Gonzales (fila inferior, quinto desde la derecha).

Nacionales y extranjeros, veteranos y juveniles, formados en casa y tránsfugas del clásico rival, pequeños y gigantes, algún hijo de papá e incluso un homónimo del entonces presidente institucional, el apellido Gonzales (o González), con zeta o con ese, con tilde o sin ella, ha estado presente siempre en Universitario durante la Historia Crema Reciente.  Sino, lea: Antonio Gonzales, Armando Gonzales, Gabriel Gonzales, Juan Diego Gonzales Vigil, Michael Gonzales, Renzo Gonzales, Aníbal Alfredo Gonzales y Carlos González.

Entre 1995 y 1996, fue Carlos “Mágico” González el abanderado del apellido en predios cremas.  Reciclado de la cagonería, Mágico llegó a Odriozola con ánimo de conocer lo que se sentía ser campeón (como Reynoso en el 93, aunque sin tanto cartel).  Por entonces Alianza estaba en el apogeo de su período de “quinceañera”.  Mágico no lo consiguió, pero estuvo a punto.  Fue subcampeón en 1995 y jugó la Copa Libertadores de la temporada siguiente.  Quedó en el recuerdo del hincha crema por su gol a Peñarol en el Centenario, en el histórico triunfo por 2 a 1, pírrico porque los otros rivales del grupo (Cristal y Defensor Sporting) decidieron jugar a no jugar, y con su empate a 0 basado en interminables pases laterales, dejaron fuera a la “U” de la siguiente ronda.  En sus 2 temporadas en la “U”, Carlos González jugó 29 partidos y anotó 5 goles.

En 1996 el juvenil Michael Gonzales, delantero, jugó un partido amistoso, el primero disputado en la temporada (victoria por 3 a 1 sobre Colegio San Agustín).  Nunca más se le volvió a ver con camiseta crema.  Ese mismo año el paraguayo Gabriel Gonzales paseó el apellido por cuanta cancha pisó el equipo crema.  Disputó 41 partidos y anotó 9 goles.

En 1998 el apellido Gonzales vino de tierras gauchas.  El argentino Aníbal Alfredo, resistido por tronco, por tener la pólvora mojada y por recordarnos sin piedad al entonces presidente del club, igualmente resistido, jugó sólo 11 encuentros y anotó un solo gol.  Para las estadísticas dejó el gol a favor más rápido anotado en un partido de la “U” desde 1995, a los 15 segundos de iniciado el encuentro con Lawn Tennis en el estadio Nacional por el Torneo Apertura, el sábado 18 de abril de 1998 (victoria final por 5 a 0).

En 2003, cuando la “U” contrataba cualquier cosa y la desorientación dirigencial era pandémica (como ahora, digamos), Renzo Gonzales, el hijo de Chalaca, llegó al club y disputó 10 encuentros.  Con la misma facilidad con que llegó se fue.  Felizmente.

En 2006 hizo su aparición el mejor Gonzales de todos.  Antonio o Toñito, el patrón del mediocampo, a la fecha ha acumulado 200 partidos por Universitario (182 de titular) en 6 temporadas continuas.  Todavía no ha anotado goles, pero este año que termina ha pateado tanto al arco que queda la sensación de que el próximo año algún arquero lo sufrirá.  Si es que se queda, claro.

Finalmente, en 2007 tuvieron un paso intrascendente por Universitario el juvenil Armando Gonzales (6 partidos) y el aliancista Juan Diego Gonzales Vigil (21 encuentros y un solo gol).  En la actualidad casi nadie se acuerda de ellos.  Seguramente el tiempo seguirá borrando sus respectivos pasos por la “U” (hasta que la Historia Crema Reciente recupere sus recuerdos).

Hoy, cuando las arcas cremas están más vacías que nunca y el futuro inmediato es incierto por falta de dinero, queda absolutamente claro que la “U” no es el equipo de los Maldini, sino de los Gonzales.

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